NAVIDAD '09

NAVIDAD \
Imagina que no existe el Cielo, es fácil si lo intentas, sin el Infierno debajo nuestro, arriba nuestro, sólo el cielo. Imagina a toda la gente viviendo el hoy... Imagina que no hay países, no es difícil de hacer, nadie por quien matar o morir, ni tampoco religión, imagina a toda la gente viviendo la vida en paz... Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único, espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno. (pincha en cualquier rostro y lo oirás cantado por su autor, es mi regalo para vosotros)

16.12.09

Una mariposa Magnífica


Por fin una Cio cio san con pinta de Cio cio san, un Pinkerton con pinta de borde, (inmaculadamente blanco) pero borde y una Suzuki con pinta de Suzuki, vamos... como tiene que ser.

Tercera representación de Madama Butterfly, en el Palau de les Arts de Valencia, producción alquilada al Teatro Wielki de Varsovia, lleno hasta la bandera y de principio a fin, como en cualquier clásico que se precie, lleno, excepto el palco VIP, que una vez más sólo estaban ocupadas dos de sus doce butacas, ...si, ya se que me pongo muy pesadito con este detalle en particular, pero ahora que me consta que me leen en el Palau, les hago una pregunta: ¿Qué pasaría si en alguna representación, que no fuese un estreno, evidentemente, citaran a 12 estudiantes del conservatorio media hora antes de empezar la función y faltando 2 minutos les dijeran: vosotros 3, 7 ó 12 adentro y el resto conociendo las reglas del juego, a casa? Me pongo en la piel de uno de los afortunados y no pararía de bailar de contento en una semana.

Esta Madama Butterfly es una producción que se deja ver y se deja ver muy bien, sin interferencias, sin rayas en la pantalla, ni asaltadores de caminos que molestan o distraen, ni interminables audio visuales que a excusa de querer ser imprescindibles conceptualidades, te alejan más y más de la esencia natural de la Obra.
Esta Butterfly, no necesita explicaciones, todos conocemos la ópera y lo único que pedimos es un equilibrio natural para disfrutar de una obra que nos sabemos de carrerilla.


Dicho esto, me atrevería a asegurar que la puesta en escena y dirección de actores de esta Butterfly es una de las más conseguidas que he visto y tengo en la memoria otras de Lindsay Kemp, Keita Asari, Mario Gas o Kan Yasuda.
Mariusz Trelinski, trabaja cada cuadro, cada escena con un equilibrio casi geométrico, perfectamente simétrico o deliciosamente asimétrico, consiguiendo composiciones de una gran belleza plástica.

La dirección de actores es sutil, sin movimientos gratuitos, salvo algún contado giro más o menos infantil y travieso, los figurantes, coro o cantantes se desplazan o quedan quietos formando parte de un paisaje que propicia la concentración del espectador, que en ningún momento le pierde la cara a la obra. Mención especial a los tres criados bailarines que protagonizan un sinfín de situaciones de una plástica bellísima y argumental.

La escenografía es muy apropiada y resuelve sus movimientos con elegancia, pasando del poco a nada con un lento desplazamiento de telón tanto en horizontal como vertical.

Un pequeño susto en el primer acto al aparecer el tío Bonzo colgado del techo que se diluyó tanto como corta es su participación en la tragedia y un excedido altar al comienzo del 2º, que también desaparece entre telones a los pocos minutos, son las únicas objeciones a la estética de la obra, que cautivó con una iluminación inspirada por lo que conozco en imágenes de la Butterfly de Wilson.

Un final muy vistoso, la trama musical da para mucho y el director polaco echó el resto con una puesta en escena impactante, casi monocolor (rojo, como no podía ser de otra forma)


Sólo añadir que hay un sin fin de detalles, unos conceptuales otros no tanto que me gustaron y de los que no hago referencia, por no extenderme y mantener el factor sorpresa para las representaciones que quedan.

Entusiasmó y mucho, Oksana Dyka, la soprano ucraniana se metió al público en el bolsillo, dulce y apasionada en toda su representación que redondeo con un final conmovedor.
El también ucraniano Misha Didyk, mejoró su primer acto, con un "Addio fiorito asil" firme y emotivo, muy a tono con el final solemnemente trágico de la Opera.

Maazel, la orquesta y el coro (genial el "Coro a bocca chiusa") son un cheque al portador, el director, pausó y pautó con eficacia el lirismo y la fuerza dramática de una Mariposa que nunca me cansaré de ver volar.

12.12.09

Héroes de cabecera. Jackson Pollock (XIII)

Desde que vi la película, la imagen que me ha quedado de Pollock, es la de Ed Harris, con su gesto irritable, permanentemente enfadado e inmerso en ese mundo interior tan complejo de las personas en constante lucha consigo mismo y con todo lo que le rodea.

Harris descubrió la existencia de Pollock a través de una biografía que le dio su padre, tal vez porque físicamente se parecían o quizá porque los dos tuvieron problemas con el alcohol o que ambos procedían del medio este norteamericano, lo cierto es que Ed Harris terminó dirigiendo y protagonizando la difícil vida del más destacado pintor estadounidense, que hizo del expresionismo abstracto un forma de perseguir su paz y su propia manera de expresarse.

Pollock, era un artista sin límites, no los mostraba ni en su euforia, ni en su arrogancia, ni tan siquiera en su debilidad.
Cuando pintaba extendía la tela, normalmente sin tratar, sobre el suelo, corría o danzaba a su alrededor y dentro de ella, derramando o goteando la pintura de manera mágica y genial, en un gesto en el que participaba todo su cuerpo y así se convirtió en el principal representante de la primera vanguardia estadounidense y el paradigma del artista heroico: por su concepción de la pintura y también por su vida turbulenta..

Sus primeras obras, de estilo naturalista, representan escenas reales, pero no tardó en adoptar un estilo más libre y abstracto, distanciándose del arte figurativo y desarrollando técnicas como el splashing o el dripping, consistentes en lanzar pintura al lienzo o dejarla gotear encima de este, sin utilizar dibujos ni bocetos, “Prefiero los palos, las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre, e incluso un empaste espeso a base de arena, vidrio molido u otras materias” de esta forma lo que plasma en la tela no es una imagen sino, un hecho, una acción.

Hasta entonces los elementos línea y color permitían definir el espacio del cuadro figurativo o abstracto haciendo una diferenciación entre forma y contorno. En Pollock el lienzo es una gran red de chorreados en los que la línea es al mismo tiempo el color y viceversa.
Este chorreado ocupa el espacio entero del cuadro llegando a sus límites pero nunca sobrepasándolos.

Su gesto pictórico es enérgico, pura expresión fruto del desasosiego existencial, emanando una intensa energía y desazón que trasmite al espectador, quizás a Pollock sea el artista del que se han tomado más imágenes trabajando en su taller. Estos documentos son un material importantísimo para él, ellos descifran cual es ese referente de su obra que el observador ha de recoger. Parece que el pintor tuviese claro que frente al simple muro de pintura no era evidente que ésta partía de un acto ritual.
Muere con apenas cuarenta años en un accidente de coche, conduciendo el mismo modelo con el que también se estrellaría James Dean, en circunstancias que no aclaran si se trató de un suicidio.


Fuente: David G. Torres
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